Thursday, April 2, 2009

Cuba te espera (o te desespera)

Recientemente varios colegas han escrito sobre el tema de los viajes a Cuba en sus blogs.

Agradezco a Michel H. Miranda su comentario y su post en Cubanos en Houston y a Enrisco, que puso como Post Data la noticia del nacimiento de este blog al final de un comentario magistral. Niurkita Palomino también ofrece su comentario en Cero Circunloquios. En su post del primero de abril, Generación Y habla sobre la poca cobertura de la prensa cubana a la decisión de Obama sobre los viajes de ciudadanos norteamericanos a la isla. Y hasta una oda ha inspirado a Alexis Romay el pasaporte (o pasapena) cubano, en Belascoaín y Neptuno.

Aprovecho para anunciarles que próximamente también estaremos posteando testimonios (serán bienvenidos). Hay muchas historias que merecen ser denunciadas, aunque carezcan de evidencias gracias a la premeditación o a los "fallos burocráticos" del gobierno cubano.

6 comments:

Anonymous said...

El rojo y el gris.

En 1999 el director de mi tesis de doctorado en la Universidad de Tokio regresó de un año sabático en Estados Unidos. No sé que fue lo que vio, olió, degustó, escuchó o palpó en el “monstruo” que sus primeras palabras fueron: “el año que viene vamos a hacer una estancia de investigación en La Habana”. Con los acordes de Buena Vista Social Club en el ambiente, todos se alegraron; menos, por supuesto, yo, que no tenía la menor intención de volver a pisar la isla. Salvo por el hecho de abrazar a mi familia y de encontrarme con algunos pocos amigos, la estancia en Cuba me resultó no sólo una vergüenza para con mis compañeros -aludo a normas japonesas de respeto y hospitalidad que me fue imposible cumplir-, sino también una constatación de los mitos que se tejen sobre uno cuando se está lejos, y de las hipocresías, suspicacias y negaciones que ello conlleva. De no ser por otra traductora amiga que nos acompañaba, mis queridos japoneses y coreanos se hubieran pasado a tientas más de una semana.

Yo no había ido a Cuba en tres años, y para el 2000 el pasaporte en uso era el gris y no el rojo “oficial” que me dieron cuando salí en 1997. Del encontronazo inicial en el aeropuerto, donde hube de esperar casi dos horas para que me dejaran pasar (ya todos los extranjeros que me acompañaban habían entrado), se sucedieron las visitas a la oficina de Relaciones Internacionales de la Universidad de La Habana. En un principio fue para que me pusieran nuevamente la famosa “visa de salida”, pero resultó que las reglas habían cambiado y que mi pasaporte era obsoleto (¡niño, ¿pero qué tú haces todavía con un pasaporte rojo?!). A partir de ahí vinieron los inevitables trámites y la insistencia diaria para recibir a tiempo el susodicho pasaporte gris –al parecer otra oficina gubernamental lo emitía y otra daba el permiso-; luego, las obligadas visitas a cada una de las embajadas para que estamparan las visas de Japón, Canadá y México -países de tránsito los dos últimos- en el flamante “documento migratorio”. Como era época de vacaciones, la oficina de Relaciones Internacionales no abrió todos los días; como era Cuba, el pasaporte nuevo y todas las visas las recibí, consistentemente, a última hora.

Creo que ninguno de mis compañeros entendió porqué grité de alegría cuando salíamos hacia el avión de regreso a Tokio.

Emilio García Montiel

Cero Circunloquios said...

Querido Emilio, a pesar de no haber experimentado contigo esa vivencia, te garantizo que nosotros todos entendemos ese grito. Yo no he regresado más pero estoy segura que de hacerlo, gritaré con la misma fuerza cuando el avión despegue hacia mi destino...
Niurki

Anonymous said...
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veronica cervera said...

Un mensaje de Dorven Horta (Gracias) desde el Grupo del Facebook "Los que no pueden volver a Cuba y los que no pueden salir de ella":

A mí no me han negado la entrada pero tampoco he ido pues me parece humillante tener que pedir permiso para entrar al país que me vio nacer. Me parece humillante. Yo no voy a una finca particular sino a MI PAIS.

Una vez necesité mi pasaporte para viajar y delante de mi le negaron la entrada a un muchacho de unos veinte y pocos años que lo único que había hecho era ganarse el sorteo de visas, venir a USA y no adaptarse.

Para no hacer el cuento largo, el muchacho estaba desesperado no tenía donde vivir y lo único que quería era regresar pues no tenía familia ni nadie aquí en los Estados Unidos. En fin.... que cada persona es un universo y hay que respetar las decisiones ajenas, y la decisión de él era querer regresar no a China ni a Hungría sino a SU PAIS. Y vieras como le dijeron que no, así, y ya, que no podía, punto... y que siga el próximo de la cola.

Esto es un drama más grande de lo que uno se imagina y tiene que empezarse a documentar de alguna forma.

Anonymous said...

Hola Niurki, muchas gracias por tu comentario. Precisamente, a raíz de la preparación de ese viaje (y por razones que se van del tema de este blog, pero que obedecen a la misma mecánica gubernamental cubana) confirmé que no tenía duda alguna en mi decisión de no volver. Lo más triste es que todos mis compañeros de estudio me veían como anfitrión y yo apenas pude corresponderles; en parte, por todo lo que conté antes, y en parte, por todo lo que, obviamente, sucede en Cuba con los cubanos.

Emilio García Montiel

Anonymous said...

Hola: soy José Armando Rodríguez, nacido en Cuba (que no cubano), nacionalizado español y radicado en Madrid. Quiero contar en este Blog que me siento orgulloso de haber renunciado a la nacionalidad cubana, haber quemado ese horripilante y humillante pasaporte. ¿que porqué lo hice? Pues por ser coherente a mi principio de rebeldía contra esa neuseabunda Tiranía militar castro-comunista: el solo hecho de cumplir los dictados de ese régimen me provoca mucha indignación; esto es, siendo ciudadano español tener que entrar a Cuba con el pasaporte de cerdo cubano, porque eso es realmente lo que son los que viajan allá, y encima tienen la poca verguenza de regresar contando que aquello ha cambiado, que ya no es lo que era. Mierda!! ¿Entones porqué coño no se quedaron viviendo en esa puta isla? ¿Si ya se respeta la libertad de expresión, de ideología, creencia; ¿si ya no hay discriminación de sexo, razas, etc; si ya se respetan todos los derechos humanos y la libertades públicas recogidas en la mayoría de las constituciones de los países democráticos en el mundo, si todo marcha y funciona tan bien en Cuba, porqué no se quedaron allí en uno de sus privilegiados viajecitos?
No ambiciono ni persigo ningún tipo de puesto político en la Cuba del mañana, porque sencillamente hace muchos años dejé de formar parte de aquella sociedad, o de pretender formar parte de ella, solo soy coherente con las ideas que me empujaron a tomar la decisión que tomé hace casi 11 años: escapar de ese país de Corderos, donde solo tienes 3 opciones cuando piensas diferente al régimen: la muerte, la cárcel o el exilio. Yo escogí la última opción, quizá por ser un cobarde o porque no tengo vocación de mártir, o porque nunca pertenecí a ninguna agrupación política de la oposición interna, las cuales merecen todos mis respetos y mi más profunda admiración. A veces pienso que son las únicas personas (la oposición interna y sus familiares) los únicos que merecen salvarse de aquella barbarie castrista, porque cada día me convenzo de que esa isla (no le llamo siquiera país) está habitada por un inmenso rebaño de obejas o esclavos que disfrutan la sumisión, como también la disfrutan algunos sumisos que radican fuera de Cuba (no les llamo exiliados a los que tienen el beneplácito del régimen). esa gente se escuda tras las razones familiares para visitar Cuba, pero lo cierto es que siguen mostrando su linaje genuflexo, porque siempre fueron obedientes al régimen cuando vivían allá, y fuera de Cuba lo siguen siendo aún.
Que les aproveche Cuba panda de sumisos !!!
A Cuba no vuelvo hasta que estén muertos y enterrados los hermanos Castro; haya un gobierno democrático que respete los derechos humanos; y sobre todo: me deje entrar sin pedir permiso y como ciudadano español....ya habrá tiempo para recuperar la nacionalidad cubana, aunque ello solo sea un problema en cualquier aeropuerto del mundo como la nacionalidad colombiana por ejemplo. Por cada cubano radicado en el exterior que viaja a Cuba, hay 1000 cubanos que desean irse de ese absurda isla. ¿No os da para pensar viajeros sumisos?