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Monday, December 13, 2010

Otros 17 balseros interceptados en altamar fueron devueltos a #Cuba el pasado fin de semana

Diecisiete inmigrantes cubanos han sido devueltos a Cuba el sábado luego de ser descubiertos en altamar.

Según El Nuevo Herald, el domingo 5 de diciembre seis cubanos fueron rescatados de una balsa que se hundía y pasaron una noche a bordo del crucero Monarch of the Seas, después de que alguien a bordo de la nave crucero divisó la embarcación rústica a 18 millas al oeste de Freeport, Bahamas.

Durante la semana los balseros fueron entregados a la Guardia Costera. El lunes fueron trasladados a un barco de respuesta de 45 pies de eslora, luego al cúter patrullero de 87 pies Shrike, y más tarde al Ocracoke, de 110 pies, de St. Petersburg.

Los demás cubanos repatriados el sábado a la Bahía de Cabañas, Cuba, fueron divisados por la tripulación del cúter Tahoma de la Guardia Costera el 4 de diciembre, a unas 12 millas al norte de la Punta de Maisí, Cuba.

Sólo uno de los balseros rescatados la semana pasada no ha sido repatriado. "La persona número 18" puede ser elegible para solicitar asilo político en un tercer país, por lo que ha sido trasladado a la base de la Marina de Guerra estadounidense en la Bahía de Guantánamo, Cuba.

Wednesday, September 1, 2010

Café Fuerte sobre los retornos forzados desde #Cuba


Por IVETTE LEYVA MARTÍNEZ

Iván González había preparado su regreso a Cuba cuidadosamente. Tenía todo previsto y calculado, menos la posibilidad de ser devuelto a Miami en el mismo avión, sin siquiera poder ver de lejos a sus dos hijos pequeños.

Casos como el de Iván -nombre ficticio a petición del testimoniante- no son inusuales entre emigrantes cubanos que regresan a la isla. El hombre se fue como balsero hace dos años y medio y a su llegada al aeropuerto de Camagüey, las autoridades de inmigración cubanas le informaron que debió haber esperado entre cinco y ocho años para poder regresar.

“No entiendo nada. Si no podía regresar, ¿por qué me dieron visa? Además, otros socios míos balseros han vuelto y los han dejado entrar”, comentó Iván a Café Fuerte desde su casa en Hialeah. Otro viajero de ese vuelo corrió la misma suerte: ambos fueron retornados en el mismo avión.

Sólo entre trámites consulares y pasaje, Iván gastó más de mil dólares: “Y ahora ¿quién me los devuelve?”, se preguntó compungido.

El retorno forzado no es un fenómeno nuevo, pero sí cada vez más visible desde que el gobierno de Barack Obama levantó en abril del 2009 las restricciones de viaje a la isla, impuestas por la administración Bush cinco años antes. La autorización de las visitas familiares sin límites de frecuencia ha provocado un incremento sustancial en la cantidad de viajeros, pero también de los casos de personas devueltas inmediatamente después de aterrizar en Cuba.

(Seguir leyendo)

Tuesday, August 24, 2010

Ocho balseros cubanos son repatriados

Guardacostas de Estados Unidos repatriaron ayer a ocho cubanos que en dos casos separados fueron interceptados cuando intentaban llegar a las costas de Florida.

Una nota de EFE señala que un grupo integrado por cuatro de ellos fue detectado por la tripulación de un barco de los guardacostas a 17 kilómetros al este de Islamorada, en los Cayos de Florida. En este grupo se encontraba un residente legal de Estados Unidos que fue trasladado a tierra.

El otro grupo, de cinco personas, viajaba en una balsa y fue avistado por la tripulación de un avión de los guardacostas a 64 kilómetros al sur de Cayo Hueso.

Los ocho inmigrantes fueron repatriados a Bahía de Cabañas, en Cuba pues según un convenio migratorio suscrito entre Cuba y Estados Unidos en 1994, los cubanos que son interceptados en el mar, deben ser repatriados, mientras que aquellos que logran pisar tierra pueden quedarse. Este acuerdo se conoce como Pies secos pies mojados.

Tuesday, July 13, 2010

Rescatado balsero cubano que navegó 23* días

Un balsero cubano ha sido rescatado 51 millas al sur de Cayo Marathon con un cubano que había estado a la deriva por 23* días. Navegaba solo y a la deriva en una balsa de construcción casera de siete pies, con la que posiblemente intentaba llegar a Estados Unidos

Según un comunicado emitido el martes por el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) el cubano "estaba severamente deshidratado y dijo que había salido de la zona de La Habana, Cuba, el 20 de junio''.

No se conoce la fecha del rescate, tampoco si el balsero ha sido conducido a un hospital en tierra firme o a una nave del Servicio Guardacostas para su posible repatriación. Bajo la política de "pies secos-pies mojados'', los cubanos que son encontrados en el mar pueden ser enviados de regreso a Cuba.

(Fuente: El Nuevo Herald)
* Aunque la nota del Herald señala 25 días, del 20 de junio hasta ahora, han transcurrido solo 23.

Thursday, March 11, 2010

¿Balseros a Cuba? (Updated)

Este post salió publicado originalmente en la noche del nueve de marzo y se refería a esta noticia.



Ahora alguien me acaba de contar que ayer Francisco Aruca entrevistó en su programa a Levy Montes de Oca, propietario de la agencia cristiana de viajes y lo han llamado de irresponsable para alante por haber dado esa noticia; hasta que el señor pidió perdón, después de aclarar que todo el que viene de Cuba le comenta que se lo han dicho en los aeropuertos y la aduana cubana. Hay que reconocer que Aruca debe estar mucho mejor informado... ¿Alguien escuchó la entrevista o ha escuchado comentarios al respecto?

***************************************************************

Hoy me han contado que ayer En su emisión de hoy a las 10:00 de la noche, el noticiero del canal 41 ofreció un reportaje donde se estima que, al menos diez mil balseros de todos los que abandonaron la isla después del 9 de septiembre de 1994, regresen a Cuba una vez que entre en vigor una nueva disposición del gobierno cubano en este sentido. Un entrevistado, perteneciente a una agencia de viajes cristiana (de las que tramitan viajes a Cuba por “motivos religiosos”) anunció que se había enterado de “muy buena fuente” que la disposición saldría en la Gaceta Oficial el primero de abril y que entraría en vigor el día quince del mismo mes. Según la misma persona esto fue acordado en La Habana, durante el último encuentro La Nación y la Emigración.

En el reportaje se dijo algo con lo que estoy de acuerdo: que todo esto no es más que un subterfugio para seguir recaudando divisas dado la depauperada situación económica del país, lo que se haría efectivo tanto por la carestía de los trámites migratorios, como por lo que los visitante gastarían en Cuba (o lo que le harían gastar, si se cuenta todo el desembolso por el tema de equipajes y, a partir de mayo, la obligatoriedad de sacar un seguro de salud con compañías “reconocidas” por el gobierno cubano).

No hay que descartar, sin embargo, que esta medida pueda estar directamente relacionada con el temor del gobierno cubano a que triunfe la demanda de Margarita Martínez según la cual ocho compañías de vuelos charter a Cuba tendrían que pagarle un porciento a ella de sus ganancias, lo que ya ha levantado protestas de grupos que apoyan al gobierno cubano, como la protagonizada por Max Lesnik en Hialeah el sábado pasado.

En el reportaje se señala, además, que la agencia cristiana antes mencionada ya estaba haciendo trámites a algunos balseros. Si bien el gobierno cubano ha dicho que la restricción de regreso es de cinco años, en verdad muchos balseros ya han regresado y a otros se les sigue prohibiendo volver a la isla.

Tuesday, March 9, 2010

Balseros presos sin juicio al cabo de casi 9 meses

El grupo de siete jóvenes balseros que recaló el pasado 5 de junio de 2009 frente a la Oficina de Intereses de los EE UU están presos en la cárcel Valle Grande desde hace casi nueve meses, sin que aún les hayan formulado petición fiscal ni celebrado juicio. Los implicados comparten el criterio de que son víctimas del castigo de la policía política, porque el caso tomó relevancia al difundirse la noticia por los medios de prensa y televisión internacionales.La salida ilegal se produjo el día 4 de junio, por el litoral de la Habana del Este, en una embarcación rústica que construyeron ellos mismos con madera y poli espuma, para navegar a remo sin motor. Los siete jóvenes son vecinos del municipio Marianao, en La Habana, y sus motivaciones refieren que fue por escapar de la situación de miseria económica del país, y de la falta de libertades y oportunidades de progreso individual.Ninguno de los acusados tenía deudas con la justicia ni cometieron actos que calificaran como delito en esa acción. La salida ilegal no se contempla como violación de las leyes en el Código Penal vigente.

Según sus testimonios, después de dos días de travesía se deterioraron las condiciones del mar y el temor a ahogarse o naufragar los obligó a que decidieran regresar a tierras cubanas.

Llegaron a las costas en horas de la mañana, cerca del legendario Castillo del Morro. Allí los esperaban apostados una veintena de policías. El miedo a las represalias los condujo a tirarse a la mar nuevamente. Por espacio de cuarenta minutos trataron de evadir el acoso de la lancha y la patana que los perseguían e intentaban acorralar en la bahía. Agotados sin chance de hacer otra cosa, recalaron por el lugar que está frente a la Oficina de Intereses de los EE. UU.

Sin que ofrecieran resistencia los arrestaron y fueron conducidos para el departamento de guarda fronteras, en el barrio Jaimanitas. De esa institución los trasladaron presos para la sede central de la Seguridad del Estado, conocida por Villa Marista. Permanecieron en celdas tapiadas durante dos semanas sometidos a interrogatorios, donde los quisieron obligar a que declararan que ellos habían planificado orquestar una provocación para ridiculizar a la Revolución ante la opinión pública. Por último los mandaron presos para la cárcel Valle Grande.

El grupo de balseros lleva casi nueve meses de reclusión preventiva y aún no tienen petición fiscal ni le han realizado juicio. Sus abogados no les pueden dar una explicación de sobre qué bases jurídicas son sometidos en prisión. Ya tuvieron que pagar una multa de 5 mil pesos que, por su parte, les aplicó Capitanía del Puerto por navegar sin permiso.´

Los jóvenes son Yoel Martínez Lima, Marjoy Díaz Peña, Eligio Campanioni Figueredo, Raudel González Soto, Omar Rosabal Díaz y Jorge Luís Cáceres.

Yusnaimy Jorge Soca, activista de Derechos Humanos.
La Habana, Cuba. 4 de marzo de 2010.

Tomado de PD.
PD: Según esta nota en Payo Libre, este comunicado fue entregado a Yusnaimy Jorge Soca, activista de derechos humanos, por su esposo el Dr. Darsi Ferrer Ramírez el pasado 4 de marzo de 2010.

Wednesday, March 3, 2010

Fusilados en altamar

(...) esto sucedio en los primeros años de la mal llamada Revolucion... si mal no recuerdo en el añ1964, lo que si estoy seguro el dia: 8 de enero...salieron por Matanzas, en una embarcacion que compraron mis tios y unos amigos... en total iban 20 personas... de los mios 10 familiares... Ramon Landa Castañeda ( tio por parte materna), casado con Ernestina Lima ( embarazada) y con tres hijos, Enira Landa Lima ( invalida de 15 años ), Imara Landa Lima ( 14 años) y Luis Eduardo Landa Lima (9 años),...Caridad Landa Castañeda (tia), y casada con Jose Lantigua, de este matrimonio tenian dos hijos : Jose Luis (7 años ) y Ana Maria ( 6 años ) y mi tio soltero Gilberto Landa Castañeda ( 25 años )...ha pasado mucho tiempo y he olvidado los apellidos de la otra familia que iba en el viaje juntos...nada se supo, se averiguo en Cuba, y en otros paises... en consulados, etc...todo un misterio...pero estando yo en Cuba, recibi una carta de una amiga residente en la Florida, donde me decia que sabia como habia sido el final del viaje....tambien" hubo un comentario " que mi tio mayor, habia sido el unico sobreviviente, y que lo habian internado en el siquiatrico de Mazorra, pues habia perdido la razon ( no es para menos )... averigue a traves de una
persona relacionada con el hospital, y hasta llego a tener acceso a varios libros de ingresos por esos años...pero nada tampoco ( imaginate estas fotos recientes de "Mazorra" lo que me han afectado )...pero sali de Cuba ( mañana 4 de Marzo, haran 23 años, fue en el 1987 ) y al pasar un tiempo mi amiga visita España y nos citamos, pues nos queremos muchisimo ambas familias... y me cuenta como lo supo...resulta ser que estando ella con los suyos en una casa, visitando unos amigos, entre los asistentes habia un hombre que estaba afectado de los nervios... ese hombre habia sido guardacostas del gobierno castrista, se le habia" escapado" a Fidel, y lo que vio hacer,( o lo que hizo ) le tenia los nervios destrozados, comento un caso, para el, el mas impactante, que coincidia en todo, con el de mi familia y acompañantes... mi amiga, que sabia "con pelos y señales" lo de los mios, se quedo "de piedra"...coincidia el dia, mes, año, lugar, personas que iban...ella comento que el hombre rompio a llorar, pues le dijo a sus compañeros "no tiren, van niños pequeños"...y los otros: "y que, son gusanos de mierda" y vaciaron las balas en sus cuerpos...hasta que se hundieron...

Wednesday, February 24, 2010

Hermanos al Rescate y la impunidad del gobierno cubano


La tarde del 24 de febrero de 1996, en espacio aéreo internacional, misiles disparados por un MIG-29 perteneciente al gobierno cubano desintegraron dos avionetas de Hermanos al Rescate, dando muerte a Carlos Alberto Costa, Mario Manuel de la Peña, Pablo Morales y Armando Alejandre Jr.

En Facebook encontré esta nota de Angélica Mora, periodista de Radio Martí y la comparto con ustedes. Yo no puedo escribir mucho hoy.

Soy balsera, así que de más está decirles los lazos afectivos que me unen a esta organización que se dedicaba a salvar personas que como yo se tiraban al mar en busca de libertad. Angélica menciona el programa "Puente Familiar", que tanto recuerdo de mis días planeando la salida de la isla. Recuerdo los consejos de llevar con nosotros ropas brillantes y espejos. ¿Cómo olvidar la ansiedad con que escuchábamos las listas con los nombres de los que llegaban y de los que morían en el intento? Y un día le tocó a mi familia escuchar mi nombre y el de mi padre con alivio. Después de tres días en al mar llegamos a Key Colony, y un pariente que escuchó la noticia fue a avisarles a la iglesia en la que rezaban a la Virgen de La Caridad en su día, y le rogaban porque siguiéramos con vida.

Volver a escuchar hoy la grabación de los pilotos de los MIGs cubanos y saber que los culpables del derribo de las avionetas siguen tan impunes como ahora lo son los asesinos de Orlando Zapata Tamayo es indignante.

Por otra parte, se acerca el cumpleaños de mi abuelito (92 según él) y a mi madre siguen sin dejarla regresar a verlo. Después de casi un año en espera de una visa humanitaria, ni le han contestado.

Me digo que voy a seguir siendo fuerte, sé que no voy a callar, pero hay cada días.

Saturday, February 20, 2010

Yoani Sánchez: GPS


A propósito de las conversaciones migratorias entre Cuba y Estados Unidos que están ocurriendo hoy en La Habana.

Carlitos llegó finalmente a Atlanta, después de intentar cinco veces cruzar el estrecho de La Florida. En dos ocasiones fue interceptado por los guardacostas norteamericanos y devuelto a la Isla. Guardó durante meses el sobre amarillo que ellos le dieron para que solicitara –de manera legal– una visa en la Sección de Intereses de Estados Unidos. Sin embargo, él prefería un camino más rápido para dejar atrás el cuarto que compartía con la abuela y el acoso de los policías de su barrio. Fue capturado también por la parte cubana, un 13 de agosto de hace tres años, cuando al bote se le partió la hélice y el viaje terminó en un calabozo en el poblado de Cojímar. Allí le pusieron una multa y desde ese día un agente vestido de civil comenzó a visitarlo para exigirle que buscara un vínculo laboral.

Después de comprobar sus pocas dotes como marinero, este joven de 32 años logró irse a Ecuador, uno de los pocos países que aún no le exige visa a los cubanos. La nación sudamericana fue el trampolín para entrar a territorio estadounidense, donde hoy trata de comenzar una nueva vida. Dejó en manos de unos amigos el GPS que lo había ayudado en sus travesías y aquel formulario que nunca rellenó para pedir un visado humanitario. No se marchó hacia un determinado destino, sino que se fue espantado del cuarentón frustrado en que temía convertirse. Ni siquiera en sus días de mayor optimismo podía augurar que llegaría a tener un techo propio, ni un salario que le evitara desviar recursos del Estado para sobrevivir.

Como tantos otros cubanos, Carlitos no ha podido esperar a que las promesas que nos hicieron cuando niños se materialicen. No quiso envejecer sentado en la acera frente a su casa, calmando su fracaso con alcohol y alguna que otra pastilla. Planeó todo tipo de escapadas, pero finalmente un tío pagó el boleto para que llegara a Quito con la ilusión de poder sacar después al resto de la familia. Todavía sueña con lanchas que se acercan en medio de la noche y lo llevan esposado hacia Cuba oliendo a salitre y a petróleo. Se desvela y mira alrededor, para comprobar que sigue en el pequeño apartamento que ha rentado junto a una amiga. “Balsero una vez, balsero siempre” musita, al tiempo que se acomoda la almohada e intenta soñar con tierra firme.

Wednesday, September 9, 2009

Hace quince años. 8 de septiembre (Día 4)


Otro amanecer. Esta vez la tierra si estaba cerca. Pregunté si era Cayo Hueso y El Gato dijo que no, que era Cayo Maratón, que ahí vivían sus hijos.

Nos empezaron a pasar por el lado yates lindísimos y con gente limpia a bordo. Todos nos saludaban y algunos preguntaban algo que era un poco obvio por la pinta que traíamos... Cubans? Cubanos?

A las ocho y media amarramos el barco a un muellecito chiquito, a la orilla de un condominio. Varias personas nos miraban y /o nos saludaban desde los balcones.

Alguien se acercó y nos dijo que no bajáramos hasta que no llegaran los guardafronteras, que ya les habían avisado. Otra vez el miedo a la base de Guantánamo. Demasiado alboroto, demasiada alegría haber llegado por fin, unos trepaban al techo, otros caminaban hasta la proa. Yo me senté en la baranda de atrás del barco y no decía ni una palabra. Miraba alrededor. Había muchas banderas norteamericanas de todos los tamaños. Estaba viva.

De pronto traqueó el techo. Miré hacia adelante y vi que se partía. Me tiré al piso. Muchos cayeron al mar y otro se tiraron a sacarlos. Yo me quedé ayudando a una prima mía a la que el techo al caer le había golpeado en la espalda.

Después de eso empezamos a bajar a tierra. Enseguida vino un helicóptero y se llevó a mi prima, que se había fracturado la columna. Los vecinos nos dieron leche, refrescos, agua, pan, muffins. En medio del desayuno llegaron los guardafronteras y uno alto que parecía el jefe nos dijo “Bienvenidos a tierras de libertad”. Me puse a llorar.


La foto:
Key Colony, extremo este de Cayo Maratón. De ese muelle amarramos el barco; y en ese claro desayunamos y nos dieron la bienvenida.

Hace quince años. 7 de septiembre (Día 3)

Como a las diez de la mañana seguía nublado el cielo y encrespado el mar. Se pusieron a cocinar un arroz con jaiba para los mayores y una sopa con cuadritos de sazón de pollo para los niños. Hicieron café. Otra vez jugamos dominó. Salió un poco el sol y caminamos a ver si había algún árbol para protegernos, pero los arbustos eran muy bajitos.

Yo pensaba en esas películas en que la gente se queda en una isla y las cosas se les van acabando. No veía la hora de salir de ahí. Por suerte la estadía no duró mucho más y como a las cuatro empezamos a recoger, cantamos el himno nacional –creo que fue idea de mi padre- y nos subimos al yatecito.

Yo dormí bastante, pero recuerdo que a cada rato despertaba y veía barcos inmensos pasando a nuestro lado y a algunos de los hombres haciéndole señales de fuego desde la proa con un palo al que le enrollaron ropa en la punta y le untaron un poco de petróleo. En una de esas vi luces. Pregunté y me dijeron que era Cayo Hueso. Pregunté la hora y eran las dos de la mañana.

Cuando desperté otra vez las luces seguían en el mismo sitio. Me dijeron teníamos mar de leva, o lo que era lo mismo, la corriente del golfo estaba encaprichada en no dejarnos avanzar. Por eso habían estado haciéndole señales a los barcos que nos pasaban cerca. Temían que no alcanzara el combustible. De pronto se apagó el motor. Eso tampoco sé cuanto duró. Dice mi padre que fue como una hora. Yo creo que con la corriente aquella, si hubiese sido tanto tiempo, hubiésemos terminado en Cancún.

Tuesday, September 8, 2009

Hace quince años. 6 de septiembre (Día 2)

Empezaba a amanecer cuando pasamos entre Cayo Sal y Cayo Anguila. Eso quería decir que ya habíamos salido de las aguas territoriales cubanas y que por primera vez era libre. No sabía nadar, pero que importaba, si el sol era una bola naranja sobre el horizonte, y yo tenía la tranquilidad de haber salido del infierno.

Celebramos el evento como podíamos en medio del mar, con un cigarro, un abrazo, una sonrisa y dándole las gracias a los santos de nuestras estampitas.

De pronto vimos algo parecido a un corral lleno de gente flotando en el mar. Remaban demasiado rápido hacia nosotros y alguien gritó que le metieran toda la velocidad al motor, mientras otro explicaba que seguro eran balseros piratas. Fueran piratas o no, nuestro barco no aguantaba las quince o veinte personas que navegaban en aquella balsa.

Seguimos navegando hacia el nordeste, tratando de alejarnos de la zona dónde pensábamos navegaban más guardafronteras norteamericanos a la búsqueda de balseros que serían rescatados y conducidos a Guantánamo.

Alrededor del mediodía ya al Gato -que era como le decían al señor mayor que conducía el bote- le parecía que habíamos ido demasiado hacia el Atlántico. Así que se sentó en la baranda, un pie en el mar y otro en el timón, y cambió el rumbo hacia el oeste.

Yo traté de tomarlo con calma. Me quité la blusa para quedarme con la parte de arriba del biquini y me senté con mis primas a fumar en la parte de atrás del barco. ¿Y si habíamos gastado demasiado combustible?

Serían como las tres cuando empezamos a navegar paralelos y al sur de una cadena de cayitos que eran puro diente de perro. Estaban muy pegados entre ellos y era casi imposible atravesarlos y seguir hacia el norte sin llegar hasta el extremo oeste de ellos. El agua era de un verde-azul precioso y tan transparente que se veían los pliegues de las rocas en la parte de ellas que se sumergía. Un paisaje aterrador y hermoso.

Como a las cuatro de la tarde amarramos el bote a una roca, en la entrada de una ensenada al sur de uno de los cayos más grandes. Los hombres se pusieron a recorrerlo y regresaron con los restos de una nevera que tenía agua lluvia acumulada. Las mujeres se pusieron a cocinar, los muchachos a bañarnos en la playa y los que conducían el barco a escuchar las noticias en un radio portátil.

En la radio advirtieron que la probabilidad de tormenta para el Estrecho de la Florida era alta. No quedaba mucho de sol y atravesar por entre los cayos para cortar camino era un riesgo que no podíamos tomar. No había mucha profundidad y las probabilidades de encallar eran también altas. Decidimos quedarnos a dormir en el cayo.

Oscureció y algunos nos acomodamos como pudimos entre las rocas. Un grupo hizo una fogata que me hacía pensar demasiado en Guantánamo. Otros se fueron al barco.

Empezó a caer tremendo aguacero y fuimos más en el barco. El mar se fue picando más y más. En una de esas, el bote se zafó de dónde lo habían amarrado y empezó a dar golpes contra las rocas. Una de mis primas se quería tirar al mar. Yo le decía que yo iba a esperar, al fin y al cabo no sabía nadar. Que fuera lo que fuera.

Casualmente, ella había ido al camarote a orinar en un tibor que hacía de inodoro y, al salir, había chocado con un cuadro de la Virgen de la Caridad que colgaba de la puerta. En vez de ponerlo en su lugar, lo había colocado sobre el motor. Vi el cuadro moviéndose, miré al cielo y todo estaba negro, de pronto rojo, naranja, amarillo. Empezaba a amanecer y no sabía que tiempo habíamos estado dando tumbos ni como habían logrado amarrar el bote otra vez a las rocas. Pensé en las personas que habíamos visto navegando en aquella especie de corral. Sólo un milagro podía haberlos salvado.

Saturday, September 5, 2009

Hace quince años. 5 de septiembre (Día 1)

Desperté en un catre en casa de mi abuela con tremenda resaca. Me bañé, me puse la ropa y los zapatos del día anterior. Fui a casa de mi madre. Me puse un biquini y metí en la mochila un pantalón de esos de hacer ejercicios, una enguatada, un libro que estaba leyendo hacía días y una caja de cigarros. Ella me hizo un disco volador de queso y leche con mermelada de guayaba. Desayuné y le di un beso, como si fuera a la esquina, pero le dije que iba a ver si me iba del país, aunque a lo mejor regresaba en un ratico. Lo había intentado ya unas cuantas veces.

El domingo habíamos estado jugando dominó y tomando ron en casa de unos vecinos. Un matrimonio llegó a ofrecernos un barco. Era como la cuarta vez que intentaban hacerse al mar. Cada vez que trataban, se les llenaba el bote de gente que nada tenía que ver con el viaje y un barquito de treinta y siete pies no aguantaba mucho.

Este lunes tampoco fue diferente. Cuando llegamos a la base pesquera de Caibarién, medio pueblo estaba ahí. El barco estaba a unos ciento cincuenta pies de la orilla y los que ya estaban dentro empuñaban palos y machetes para impedir que se subieran gente que no estaba en “el viaje”.

En ese momento se podía ir el que quisiera pues ya lo había autorizado el dueño de la isla -a raíz del maleconazo.

Los guardafronteras preguntaron quiénes eran los que se iban y nos pidieron el carné de identidad. Algunos se lo dieron. Yo lo tenía en la mochila pero les dije que no lo había traído, que en el país al que iba no te lo pedían cada dos por tres.

Una señora mayor gritaba, por favor, llévense a mi hijo.

Uno de mis vecinos se metió al agua y fue hasta el barco a ver que hacíamos. Regresó y dijo que teníamos que subirnos debajo del puente del predraplén que iba a Cayo Santa María. Ahí ya estaban las mujeres con niños, pues después del hundimiento del 13 de marzo, no permitían que subieras a un bote o una balsa con menores.

Nos alejamos de la base en grupo. El medio pueblo nos seguía en bloque. Doblamos a la derecha y todos lo hicieron. A la izquierda y también. Así muchas cuadras. Los seguidores disminuían a cada doblada. De pronto apareció el carro del padre de uno de los que estaba en “el viaje”. Era de los años cincuenta, aunque no sabría decirles de que marca.

Nosotros éramos como veinte y nos metimos todos al coche, que de pronto, no se podía mover.

Al final nos dividimos en dos grupos. Todo eso en minutos.

El primer grupo salió de la ciudad tomando la carretera que va hacia Yaguajay. Yo iba ahí. Nos siguieron unos cuantos en bicicleta hasta que logramos dejarlos atrás.

Llegamos al puente del pedraplén y bajamos a reunirnos con las madres y los niños. El carro se fue y regresó al rato con el resto del grupo. En ese mismo momento llegaba el barco, que trató de pegarse a la orilla artificial y el techo chocó con el puente. Pero subimos todos, rapidísimo. De pronto la tierra se alejaba y yo miraba unas palmas mientras pensaba si algún día volvería, si este viaje nos llevaría a nuestro destino, si regresaría en unas horas –como le había dicho a mi madre-, o si terminaría unos meses en Guantánamo. Ya en ese entonces, para tratar de parar el éxodo masivo, Clinton había decidido que a los balseros los llevaran para allá.

El señor que conducía el barco tenía casi setenta años y había sido pescador desde los nueve. Conocía cada cayito del norte de Caibarién y se metió entre ellos hasta detenerse en una ensenadita, dónde esperaríamos el anochecer.

Comimos algo. Jugamos dominó. Hicimos café. Algunos hasta nos bañamos en el mar.

Llegó la noche y nos subimos al barco casi sin ver.

Seguimos alejándonos de Cuba hasta estar rodeados de un mar que parecía infinito. Nunca he visto un cielo tan lleno de estrellas.

Por ahí hay unas corrientes que no recuerdo como se llaman; pero sí que nos hacía sentir que el barquito cabalgaba sobre las olas. Íbamos bastante callados y empezamos a acomodarnos para turnarnos y dormir un poco. No era fácil, pues sumábamos treinta y ocho. Treinta y dos adultos y seis niños.


*** Hoy estoy de cumple. Hace quince años que salí de Cuba en un barco.

Friday, August 28, 2009

Varias

Hoy he pasado el día en casa y me ha dado sobre todo por Facebook, pero aquí van algunos enlaces a noticias que tienen que ver con el tema de este blog.

- ¿Reunión de inmigración en La Habana? Detalles en PD.

- En El Nuevo Herald: un artículo de Wilfredo Cancio sobre la negativa de salida del país del gobierno de Raúl Castro a una treintena de universitarios cubanos que habían recibido becas para participar este verano en dos programas en instituciones académicas de Estados Unidos.

- Aguaya nos cuenta más de su viaje a Cuba y los "trámites" en el aeropuerto.

- En La Voz de Houston una nota de AP: En el 2009 ha bajado 50% el número de cubanos que cruza el Estrecho de la Florida.

Wednesday, August 26, 2009

La odisea de Euclides Rojas

Por: Angel Torres


(...)
Cuando el ex jonronero cubano José Canseco visitó la Base Aeronaval de Guantánamo en octubre de 1994, relató que entre los miles de cubanos presentes se encontraba Rojas en compañía de su esposa María y de su hijo Euclides de dos años de edad. Al respecto Canseco exclamó emocionado: “El pudo haber sido el que salió de la Isla esclava y yo el que me encontrara ahora en su lugar”.

Euclides recuerda y agradece la visita de Canseco, al igual que la de su amigo René Arocha, Rubén Sierra, Alex Rodríguez, Willie Chirino, Gloria Estefan y otros que fueron a brindar un poco de alegría a los balseros.
Desde entonces la situación cambió notablemente para Rojas, quien gracias a su pequeño hijo pudo viajar a los Estados Unidos junto a su esposa, donde su ex compañero de equipo en Cuba, René Arocha, de los Cardenales de San Luis en aquel momento, se convirtió en su patrocinador.

(...)

Rojas con 6 pies de estatura y 190 libras de peso, nació el 25 de agosto de 1967 en La Habana y comenzó a destacarse como “apaga-fuegos” de los Industriales en 1983, cuando contaba solamente 16 años de edad. En 1987 pasó a formar parte de la Selección Nacional Cubana de Béisbol y con ella lanzó en los Juegos de Buena Voluntad de Seattle en 1990. Impuso una marca en los torneos cubanos de 60 partidos con 15 salvados en 1993. Hasta el momento de su huida, mantenía marca de 90 juegos salvados, 68 victorias, 31 derrotas y 2.39 carreras limpias permitidas en 342 salidas al montículo.

Desde su visita a Seattle, el serpentinero cubano había decidido escapar del sistema oprobioso que desgobierna a Cuba, pero los compromisos familiares se lo impedían. El hecho de que su madre, esposa e hijo no pudieran salir, lo ataron hasta que su mamá le recomendó que no desaprovechara una nueva oportunidad.

Esta se presentó cuando el gobierno cubano autorizó construir balsas y a los descontentos lanzarse al mar a raíz de los acontecimientos acaecidos en el Malecón de La Habana, donde miles de manifestantes protestaron por las calles de la capital cubana, provocando que el tirano comprendiera la necesidad de crear una válvula de escape para aliviar su precaria situación.

Pronto miles de cubanos se lanzaron al mar, poniendo en peligro sus vidas en busca de libertad, pero confrontaron la desagradable sorpresa de ir a carenar a la Base de Guantánamo, de donde poco a poco lograron salir todos cumpliendo sus ansias de independencia.

La odisea de la familia se inició en agosto de 1994, cuando navegando en una frágil embarcación con 17 personas a bordo, el motor dejó de funcionar a solamente cinco millas de la costa cubana. Los cuatro hombres a bordo incluyendo a Rojas, comenzaron a remar el resto del camino, hasta que fueron recogidos cinco días después por un guardacostas norteamericano a 23 millas de la Florida.

Durante el trayecto vieron muchas balsas a la deriva o volcadas y se produjo un increíble acontecimiento, cuando se enfermó uno de los niños a bordo de la improvisada nave, quien fue atendido por un médico que viajaba en otra de las docenas de balsas que les acompañaban. El doctor al momento de su viaje aprovechó para llevar consigo algunos antibióticos que posiblemente le salvaron la vida al pequeño.


Toda la historia en Palmar del Junco.
Foto de Euclides Rojas, Equipo Habana 1994 tomada de El Duque de Cuba.

Tuesday, August 4, 2009

5 de agosto del 94

Foto de Karel Poort*


Ese día estaba en Caibarién, un pueblo pesquero al norte de Villa Clara, o Las Villas, como quieran llamarle. Pasé el día en la playa y al final de la tarde, al llegar a una casa que unos primos tenían alquilada, la dueña nos contó que en La Habana, la gente se había tirao' pa' la calle y que Fidel iba a hablar en la televisión en un rato.

Tremenda alegría que sentí. Aunque Fidel dijera lo que dijera y la represión no se hizo esperar, era una luz en alguna parte del túnel. A mis 22 años no había vivido nada semejante... el pueblo cubano pedía libertad.

Yo me iba esa noche del país, pero el viaje no se dio porque medio pueblo estaba "cazándole la pelea" al barco y fue imposible abordarlo. Cansados de esperar nos subimos en la parte de atrás de un camión de carga y fue mucha la gente que se montó. Todos pensaban que nos dirigíamos a otro sitio para poder llegar al barquito que supuestamente nos traería hasta Estados Unidos.

Cuando llegamos a la salida de Caibarién el chofer del camión paró y aclaró que iba para Placetas y que sólo haría una parada en Remedios. Aún así, la gran mayoría se quedó y como era tarde, no les quedó otra que caminar de vuelta, pues después de las 12:00AM no trabajaban las guaguas en aquella época.

Nadie habló mucho más del maleconazo por allá en los días que siguieron. Todos estaban demasiado ocupados en salir del país. Entre amigos y familiares seguíamos las noticias por La cubanísima y Radio Martí -que era el único modo de seguir de cerca aquella crisis-, mientras jugábamos dominó y consumíamos chispaetren para que los días… pasaran.

Fidel dijo que se podía ir todo el que quisiera, que ellos no cuidarían las fronteras. Ese fue el principio del fin del éxodo del 94. Se veía venir una contramedida de EEUU. Entonces Clinton anunció lo de Guantánamo y ese día en Remedios había apagón, pero a la 1:00PM vino la luz para que todos pudiéramos sintonizar las emisoras “enemigas” y enterarnos de cuál era la próxima parada. No sé por que tengo la impresión de que luego pusieron Ya viene llegando y empezamos a llorar mi tío y yo. Quince años después todavía no acaba de llegar.

* Les recomiendo ver el resto de las fotos (inéditas) en Desarraigos Provocados.

Friday, July 10, 2009

15 años del hundimiento del remolcador 13 de Marzo (Updated con la información de la manifestación en Canadá)

Al cumplirse 15 años del hundimiento del remolcador 13 de Marzo frente a las costas de La Habana, jóvenes cubanoamericanos rendirán homenaje en Miami a las víctimas de una tragedia que dejó 37 muertos y una ola internacional de condenas contra el régimen cubano.

La jornada conmemorativa se realizará el lunes en los predios de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), en el 11200 SW y Calle Ocho, e incluye una vigilia junto a la fuente central, la presentación de un documental y un conversatorio con sobrevivientes y familiares de los fallecidos. La Fundación Cuba Libre de FIU y el grupo CAUSA: Estudiantes Unidos por una Cuba Libre, de la Universidad de Miami, auspician los actos de recordación.
Toda la noticia aquí.

En Canadá, cubanos residentes en este país se reunirán frente a la sede del Parlamento de Ottawa y construirán una balsa. El homenaje se llevará a cabo este próximo lunes de 1:00 PM a 5:00 PM en honor a las víctimas del remolcador, a los miles de balseros muertos y desaparecidos durante todos estos años de dictadura castrista, por el desgarramiento de la familia cubana y también por las fraternales relaciones comerciales que mantiene este país con el gobierno de La Habana.

Los manifestantes aprovecharán la jornada para exigirle al gobierno canadiense que habilite una sesión especial para presentar testimonios del drama cubano y de la represión del gobierno de la isla.


Cronología de los hechos / Por Sergio Perodín (Tomado de Baracutey Cubano)

Zarpamos a unos 300 metros de la capitanía del puerto, que está en medio de la bahía. Bordeamos muy despacio el área de Regla, alejándonos lo más posible de la capitanía. Al pasar por el área de la capitanía un remolcador, del tipo conocido como Polargo, nos vino encima a unos 200 metros de la fortaleza de El Morro y nos lanzó los primeros chorros de agua con mangueras de alta presión.

Había gente en el Malecón habanero, parejas de novios, y comenzaron a gritar al ver que el Polargo trataba de hundirnos. Las mujeres y los niños subieron a cubierta para que los tripulantes del otro barco se percataran de que iban a cometer un asesinato. Ellos no se detuvieron. En medio de varias maniobras, el 13 de Marzo chocó con el Polargo, y en el incidente logramos poner proa hacia afuera. Al salir de la bahía a mar abierto, sin embargo, había otras dos embarcaciones Polargo esperándonos escondidas detrás de El Morro. Entre los tres barcos hacen un cerco al 13 de Marzo, y dos de ellos nos lanzan potentes chorros de agua. Comienzan entonces a alejarnos de la costa. Nos embestían y golpeaban, una y otra vez tratando de volcarnos. La maniobra no surtió efecto porque el 13 de Marzo era potente.

Entonces se colocó un Polargo delante de nosotros y otro detrás, este último era el que nos golpeaba. Así lograron quebrar la estructura del 13 de Marzo, el cual comenzó a hundirse por la popa. En ese momento, el Polargo de atrás nos "escoreó", es decir se montó encima de nuestra embarcación, la cual se hundió hasta la mitad. Unas 30 personas quedaron atrapadas en la bodega del 13 de Marzo. Los que logramos salir a la superficie vimos que las tres naves Polargo giraban a nuestro alrededor a alta velocidad, tratando de hundirnos. Se mantuvieron haciendo remolinos durante 40 minutos. Era evidente que tenían el propósito de no dejar sobreviviente alguno que luego se convirtiera en un peligroso testigo. Entre 15 y 18 personas que salimos a la superficie nos asimos a una nevera que flotaba. Asi pudimos salvarnos. Mi pequeño hijo Sergio estaba aferrado a mí. No sabíamos nada del resto de la familia.

Rescate a "regañadientes"

Para nuestra sorpresa, vimos que los tres Polargos quedaron quietos y una lancha torpedera de Guardafronteras entró hasta donde flotábamos. Nos recogieron. Al subir a la lancha nos percatamos de que un barco de bandera griega, que se encontraba a unos 800 o mil metros de distancia, trataba de entrar a la bahía de La Habana. Comprendimos entonces por qué habían detenido la masacre y nos habían recogido. La lancha torpedera sabía, desde el principio, lo que estaba ocurriendo. Nos había seguido y sus tripulantes habían sido testigos del hundimiento del 13 de Marzo. Nos recogieron a las 4 de la madrugada y nos mantuvieron dando vueltas en el mar hasta las 11:30 a.m., cuando recibieron la orden de conducirnos a Jaimanitas. Cuando llegamos a una base naval de aquel lugar, había coroneles y generales. Nos encerraron en calabozos hasta las 6 de la tarde. A esa hora, seis niños y cinco mujeres que había entre los sobrevivientes fueron llevados a sus casas. A los hombres nos trasladaron a Villa Maristas, la sede de la Dirección de Seguridad del Estado. Allí permanecimos por espacio de 20 días, tras los cuales nos impusieron prisión domiciliaria.

Recuerdo que algunos de los sobrevivientes salieron en la televisión cubana en un mea culpa que duró varios días y que como todos suponemos tiene que haber sido forzado por el gobierno. Daba tanta pena escucharlos y pensar en lo que deben haber pasado en medio del mar. Yo tengo una prima que en el 93 intentó salir de Cuba en un práctico de la bahía de La Habana y había sufrido algo semejante, afortunadamente nadie murió esa vez, aunque no faltaron los disparos ni la manguera de agua a presión para tratar de hundirlos. Ayer hizo de esto 16 años.

Thursday, July 9, 2009

Dos de ron y uno de Coca Cola

Hoy celebré mi cumple y también (de lejos) los doce años de Enrisco en mi amada New York. Comparto la alegría de Enrique porque aunque dentro de mi desesperación por salir de Cuba y ser libre, jamás pensé vivir en Estados Unidos, el día que llegué a este país y uno de los guardacostas norteamericanos me dijo Bienvenida a tierras de libertad, volví a nacer.

Otro motivo de celebración es el nuevo disco de Lucrecia, a quien por cierto no dejan entrar a Cuba después que participó en la banda sonora de "Balseros", ese documental que no volveré a ver jamás porque aunque es admirable el trabajo de seguir la vida de sus personajes, conozco muchísima gente a las que le ha ido bien y ni uno es parte de esas historias. No tengo que ir tan lejos, yo soy una de ellas. En algún momento se manejó la idea de un “contra-Balseros” pero nunca pasó de proyecto, que yo sepa. Si alguien sabe algo...

Hablando de balseros y de desgracias, aquí pueden leer un informe sobre las víctimas del hundimiento del remolcador 13 de marzo. El próximo lunes se cumple el 15 aniversario de la masacre.

Y para cerrar el post, les cuento que ya han repatriado al cocodrilo que vivía ilegalmente en España. En Cuba nunca comí cocodrilo; sin embargo comí cosas rarísimas como cáscara de papas fritas o pan con moho (previamente cepillado para eliminarle lo verde) y manteca de puerco convertido en tostada dentro de un cuaderno de clases viejo con una plancha de ropa encima. En fin, le deseo larga vida a este recién llegado al Zoológico de La Habana y me voy a tomar un Cuba Libre.

¡Salud!

Thursday, June 11, 2009

Wendy Guerra en "Habáname"

¿Hasta cuándo tanta 'lejanía'? Pensaba en el bote, cantando con mis amigos, hablando sobre mil temas hice por fin silencio y... "me senté a llorar por los ausentes", se me acabaron los dedos de las manos al calcular cuántos amigos balseros no alcanzaron a llegar a esas costas en aquel verano del 94 (entre otros).