
H/T: Entendiendo el caos.
Este es un blog para reunir las evidencias, testimonios y noticias relacionadas con la violación por parte del gobierno de Cuba del derecho de cada cubano a entrar y salir libremente de su país.
FIFTY years ago this week, President Dwight D. Eisenhower’s administration broke off diplomatic relations with Fidel Castro’s government, placing Cuba in the middle of the cold war and changing my life, and that of many of my fellow Cubans, forever.
By January 1961, I had spent a year and a half in Tampa, Fla., where relatives of mine had lived since the 1930s, and where my parents had settled us in 1959, planning to spend as much time as it took for life to return to normal in Cuba, or perhaps to stay.
I was 17 and had gone back to the island about six times. This was because I had left behind my girlfriend, Mercy, and also because I could not get used to American life, particularly teenage mores, which I found silly. (“Teenager” did not exist as a role in Cuban culture.) I saved every penny from my various jobs as dishwasher and bag-boy to buy those plane tickets.
But with the diplomatic rupture, my travels were over. Though I did not know it at the time, Eisenhower’s decision turned me into an exile. I would not set foot on Cuba again for 18 years, when I went with a committee of exiles to discuss the release of political prisoners.
Guillermo Fariñas no ha podido asistir a la entrega del premio Sajarov a la Libertad de Conciencia 2010, del que ha sido ganador, pero eso no lo ha hecho callar y ha enviado un discurso grabado para el Parlamento Europeo. En el pide a la Unión Europea que no ceda en la posición común que mantiene desde 1996 a distancia al régimen castrista, al que he definido como "un sistema autocrático" que tiene sometida a la población cubana a un régimen de esclavitud: "Los ciudadanos somos lo que fueron mis ancestros".
En 1961, dos años después de la llegada al poder de Fidel Castro, Lucía Álvarez todavía lleva una vida sin preocupaciones, sueña con fiestas y con encontrar su primer amor. Pero cuando los guerrilleros llegan a su pueblo, todo empieza a cambiar. Comienzan a desaparecer lo mismo libertades que vecinos. Los amigos se comportan como extraños y su familia comienza a sentirse vigilada.
Cada día que pasaba, la revolución se hacía más opresiva y así es que los padres de Lucía deciden enviarla a ella ya su hermano pequeño a los Estados Unidos, solos, como parte de los más de 14,000 niños que formaron parte de la Operación Pedro Pan.
De repente, Lucía se encuentra en Nebraska rodeada de extraños, mientras se esfuerza por adaptarse a un nuevo país, un nuevo idioma, una nueva forma de vida. ¿Qué ha quedado su vida pasada? ¿Podrá algún día volver a su casa, ver a sus padres? Y si lo hace, ¿tendrá que seguir siendo la misma chica? La sombrilla roja es una conmovedora historia del un país, su cultura, una familia y el verdadero significado de la palabra hogar.

274 me ha divertido sobremanera y también me ha sacado algunas lágrimas. Con este libro, Andrés Pi Andreu, ganador de último Premio Planeta de Literatura Infantil, inaugura la colección de Ediciones Malecón, un sello editorial recién nacido, que se encargará de publicar autores cubanos contemporáneos de ambos lados de ese muro “devenido símbolo del amor, de la esperanza y de nuestra idiosincrasia; pero también de frontera, del dolor de la separación y de los recuerdos”.
Aunque a veces enfoque el catalejo hacia aquellas playas, ni tan lejanas ni tan perdidas, para mí el exilio no ha sido más que ganancia, beneficio, crecimiento. Miles de oportunidades y regalos. Amigos nuevos, viajes, libros, lujos del corazón y la cabeza. Una bendición.
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Fragmento de una entrevista publicada en Martí Noticias.Yo soy de las que piensan que los cubanos más que exiliados, somos desterrados. Es desterrado el término que creo nos define mejor en esa diáspora de peregrinos dispersos por el mundo. En ningún país civilizado se concibe que un ciudadano que conserva su nacionalidad, se vea obligado a pedir permiso de entrada o salida de su país. Cuando converso con la prensa aquí en España, les cuesta creer que esta negativa vaya más allá de la política o más bien que la política se no imponga en todos los sentidos y variantes de nuestra vida: Si a un brasileño, a un argentino, o a británico, le dijeran que Ronaldiño, Maradonna, Beckam, o cualquiera de sus estrellas de fútbol son traidores, desertores, apátridas o Judas Iscariotes, por jugar para un equipo de liga en el extranjero, se echarían a reír en nuestras narices. Cuesta entonces creer, que nuestras estrellas del béisbol, voleibol, nuestros músicos, artistas e intelectuales se les considere desertores y se les niegue incluso la entrada a su patria no ya para dar un concierto, presentar un libro o jugar béisbol en la liga nacional, sino que ni siquiera se les permita asistir al entierro de sus seres más querido.Por eso pienso que la palabra "exilio" no abarca nuestra tragedia en toda su totalidad, somos seres desterrados, a los que despojan desde los clavos de la casa donde viviste hasta la cama donde dormiste todos tus mejores sueños y tus peores pesadillas. La cama donde te correspondía morir tal vez rodeado de esos hijos y nietos que partieron o quedaron y que sabes que no podrás volver a ver hasta Dios sabe cuando. Para mi fue difícil aceptarme como una desterrada. Tres años y medio sola en Tarragona tratando de ganarme el pan nuestro de cada día para poderme traer a mi marido y a mi hija, con la incertidumbre de que los tomaran de rehenes, fue desgarrador, pero Tarragona es una ciudad que engancha, que se hace querer.
Ana Cabrera Vivanco nació en La Habana, y vive exiliada en España desde 2002. Es periodista y escritora. Publicó en Cuba, La voz del silencio, biografía de la escritora cubana Dulce María Loynaz

