Sobre el mensaje de Silvio Rodríguez publicado en Cubadebate
Estados Unidos, como muchas otras naciones, tiene leyes y procedimientos de entrada al país que no cambian sencillamente por el deseo de un presidente, ni por la mayor o menor importancia de un evento cultural o de quien solicite la visa.
Por otra parte, en las respuestas de Raúl Castro y, sobre todo, de Fidel Castro, a la propuesta de Obama, se hace más que evidente que el gobierno cubano no está en disposición de corresponder a ese deseo de acercamiento a Cuba. Y es que tal acercamiento no es sólo una cuestión de visas ni de eventos culturales. Es inútil, entonces, recriminarle al Departamento de Estado ser “contradictorio” cuando -leyes de inmigración aparte- el propio gobierno cubano ni siquiera ha respondido positivamente a ello.
Pero hay también otro punto de vista, acaso más sutil: ¿por qué debería Estados Unidos permitirle la entrada a alguien que ha defendido públicamente a la revolución cubana, al socialismo y a Fidel en sus palabras y en su arte? ¿Daría visa el gobierno cubano a artistas e intelectuales reconocidos por defender abiertamente el sistema político norteamericano o que se hubieran pronunciado en contra del socialismo y de la falta de libertades en Cuba? ¿Les permitiría participar en eventos públicos sin importarle que pudieran expresar abiertamente sus opiniones? ¿Los calificaría únicamente como artistas e intelectuales que van a compartir sus experiencias y les dará la visa de inmediato y los recibiría con los brazos abiertos?
Así, cada solicitud de visa a Estados Unidos, cada visa otorgada, y cada queja por una visa negada a esos artistas o académicos de la isla, a los que el propio gobierno cubano enarbola y distingue como representantes de su revolución, es un reconocimiento implícito a la libertad de expresión existente en Estados Unidos, donde, sus propios ciudadanos, si así lo desean, pueden defender públicamente a la revolución cubana, incluso desde cargos políticos.
El gobierno cubano bien lo sabe; y no es sino al amparo de esa libertad de expresión y del propio sistema democrático de los Estados Unidos que da en exigir y en protestar por algo que él mismo no está dispuesto a ceder. En verdad- y sin ánimo alguno de generalizar- es francamente patético cuando se solicita una visa a Estados Unidos para después jactarse de que se defendió a la revolución y al socialismo dentro del
imperio.
Lo que el gobierno de Estados Unidos no hace –y lo que no hacen la mayoría de los países- es impedir que sus propios ciudadanos entren o salgan libremente de su territorio; ni cobrarles por cada mes que se encuentren de visita en el extranjero, ni darles un plazo límite para esa estadía, sopena de no poder volver a su país si no regresan dentro del término dispuesto; ni intimidar a los ya residentes en el extranjero con negarles el permiso de entrada al país si se pronuncian en contra del gobierno.
Eso, en cambio, sí lo hace el gobierno cubano. Y hace más. Cada cubano tildado de “desertor” no es sino el resultado de la violación por parte de las autoridades de la isla del derecho de cada ciudadano cubano a viajar libremente. Todos,
incluso aquellos que apoyan a la revolución, necesitan de un permiso de salida emitido por el Ministerio del Interior. Y ello es una contravención flagrante al artículo 13.2 de la Declaración de los Derechos Humanos. Ya se sabe que el gobierno cubano muy poco toma en cuenta esa Declaración. Como también se sabe que la mayoría de los cubanos en la isla,
incluso aquellos que apoyan la revolución, ignoran que eso es una violación a sus derechos, tal como ignoran la propia Declaración de los Derechos Humanos.
Del mismo modo es una violación el permiso que requieren los cubanos residentes en el extranjero para entrar al país; o las restricciones a viajar a la isla en cinco años si se es “desertor”; o la humillante necesidad de solicitar una visa humanitaria para visitar a un familiar enfermo; o la posibilidad de que te nieguen el permiso de entrada; o de que llegues con todos los requerimientos y no te dejen entrar; o de que te retiren para siempre el derecho de volver a Cuba.
Dentro de todos esos cubanos. ¿a cuantos artistas e intelectuales el gobierno de Cuba les ha negado y les niega la entrada a su propio país únicamente en virtud de sus opiniones políticas? ¿A cuántos no les deja salir de la isla? ¿A cuántos les permite entrar bajo la admonición de que no pueden participar en eventos públicos? ¿No es también, la cultura, en estos casos, “victima de los caprichos de una absurda política”? ¿O es que acaso el Ministerio del Interior también actúa contradictoriamente con algún desconocido deseo de acercamiento por parte del gobierno para con todos los cubanos, dentro y fuera de la isla?
Puede ser que a muchos ellos también los Estados Unidos les haya negado una visa. Pero, artistas o no, si se siguen sintiendo bloqueados y discriminados, no es por Estados Unidos ni “por otros gobiernos”, sino por el propio gobierno cubano. Ojalá, esto sí, “cambié, de verdad, algún día”.
Emilio García Montiel
El mensaje de Silvio en
Cubadebate fue leído en enlace de
Enrisco.