Laura Álvarez Rojas, una cubana residente en Sudáfrica, en menos de 9 meses perdió dos de sus seres queridos. Su hermano, Alberto Álvarez Rojas, residente en la isla, pero de paso por Sudáfrica, falleció el pasado día 13 de marzo, en un accidente automovilístico.“Aun sin reponerme del dolor por perder a mi madre, me vi ante la muerte de mi hermano, desarmada y terriblemente deprimida”, escribió Álvarez Rojas en una carta para algunos amigos. Decidió llevar sus restos a la tierra natal y compartir tan dolorosa pérdida con sus familiares en Cuba.Realizó todos los trámites burocráticos que exige Inmigración y Extranjería para entrar en la isla. Prorrogó su pasaporte, legalizó el certificado de defunción de su hermano y pagó todo los aranceles consulares. El pasado 23 de marzo, salió del continente africano y aterrizó en Cuba, a las 6 de la tarde del siguiente día.Se sorprendió cuando una funcionaria de inmigración le dijo, en la taquilla, que no estaba permitida su entrada al país y no sabía los motivos. En una oficina aparte pidió que revisaran su nombre. En el año 2011entró 2 veces a Cuba, sin problemas. No vino a vacacionar. Su madre tenía cáncer terminal de hígado. “No puedes entrar, y punto, tu embajada en Sudáfrica es la responsable de explicarte los motivos”, contestó la funcionaria.La oficial intentó descubrir por qué le negaron la entrada “¿Pagaste tus importes, en emigración, en Cuba?”, preguntó. “Sí”, contestó Laura. “¿Te fajaste con alguna persona?”, volvió a preguntar. “Nunca, ni antes ni después”, rebatió. “¿Saliste a pasear por algunos lugares?”, continúo interrogándola. “Mis paseos fueron al hospital, para transfundir a mi madre, a emigración, y al aeropuerto”.En un bolso estaban los restos de Alberto. “A las personas que se le niegan la entrada a Cuba, no se les permite pasar equipaje”, agregó la funcionaria de inmigración. “Pídele a la embajada que mande los restos de tu hermano por valija diplomática”, le aconsejó la mujer.Desesperada, llamó a su esposo, un médico “desertor” del sistema de salud cubano, que lleva aproximadamente 10 años trabajando en Sudáfrica. También llamó a su hermana, que la esperaba afuera, y al cónsul de su embajada. “Apaga el teléfono, no te puedes comunicar con nadie más”, le advirtió la oficial, quien, además, “Entró en rabia y me arrebató el teléfono”, agrega Álvarez Rojas.Laura no dejó de insistir: “Me vieron como loca, hablando con todos los funcionarios, me encerraron en una oficina, y fue cuando alguien me cogió por el cuello, rompiéndome mi rosario”.A pesar del maltrato y las agresiones físicas, continuó en su empeño: “Me arrodillé y les imploré que le dieran los restos de mi hermano a mi otra hermana, que estaba afuera. A mí, que me regresaran a Sudáfrica, no me importaba”.Laura no lo consiguió. La montaron en el vuelo KL 02724, el mismo día, en el mismo avión que había llegado. Al piloto le informaron que era una ilegal, por delincuente, en Cuba. El hombre se enfureció cuando la joven le mostró sus papeles en orden, las cenizas de su hermano y el certificado de defunción de la embajada.El piloto se quejó. No era la primera vez que pasaba. “Me mandaban para atrás sin pre-ticket para que en Holanda tuviera que pagar de nuevo mi ticket hacia Sudáfrica”, explica Álvarez Rojas. Pero el piloto se negó a montarla en el avión sin el boleto y advirtió que reportaría a Cuba ante su línea aérea, por abusos frecuentes a sus ciudadanos.La tripulación se esmeró en atenderla. “Me hicieron sentirme como persona, ya que el tratamiento que recibí en mi país fue el de un animal. Yo no llevaba un perro muerto, yo llevaba a una parte de mi corazón”, afirmó Laura en un intento desesperado por buscar comprensión y solidaridad ante lo sucedido.“No me dejaron llorar mi dolor con mis seres queridos, no dieron el derecho de abrazar a mi hermana, que lloraba desesperada del otro lado, y fui obligada a volver aquí con los restos de mi hermano, el corazón desarmado, la esperanza rota y la decepción más grande de mi vida”, concluyó.Laura insiste en buscar una explicación en la embajada de Cuba en Sudáfrica, aunque sabe que no existe razón para lo inexplicable. Sin embargo, se equivoca cuando afirma que nadie puede entender lo que siente. Las autoridades cubanas tratan así a muchos de sus nacionales. Sin dudas un trato cruel, inhumano y degradante, pero habitual.
Este es un blog para reunir las evidencias, testimonios y noticias relacionadas con la violación por parte del gobierno de Cuba del derecho de cada cubano a entrar y salir libremente de su país.
Friday, April 6, 2012
Laura Álvarez Rojas. Otra triste historia de una cubana que no puede entrar a su país.
Friday, November 12, 2010
Cuánto cuesta un viaje a Cuba - Parte III
Al final del video, el caso de Alieski Sotolongo, que recibió una orden definitiva de deportación luego de aterrizar en su país. Viajaba con su madre, su esposa y su hija; a las que sí se les permitió la entrada a Cuba, y que por cierto terminaron pagando extra por entrar a la isla el equipaje de Sotolongo.
Wednesday, October 20, 2010
Nuevo foro sobre migración cubana

Hasta ahora hay dos temas de debate, uno con el nombre del foro y el otro, Homologaciones, médicos y otros profesionales.
Sunday, January 31, 2010
Manuel Sosa: Nación y Emigración unánimes
Tomado de La Finca de Sosa.
Monday, January 11, 2010
Dos del Guamá

Y en el otro, el cacique se pregunta de dónde salió la lista (incluída) de la aduana cubana vigente para 2010.
Thursday, January 7, 2010
Yoani Sánchez en Generacion Y sobre las nuevas regulaciones de la aduana cubana
Desprovistos de cualquier protección, entran los cubanos por la Aduana General de la República donde les hacen pagar el precio del retorno. Una marca de tiza en la maleta señala a quienes deben pasar por el patíbulo de la tasación y por el asalto institucional del impuesto sobre ciertas mercancías. Curiosamente, los empleados del aeropuerto tienen el olfato fino para detectar a los nacionales que regresan, pues saben que estos llegan cargados de objetos variados e increíbles. Afuera, en la sala de espera, las familias sueñan con abrazar a sus emigrados y fantasean con los posibles regalos, mientras al viajero le pesan su equipaje y le muestran una elevada factura que está obligado a liquidar.
Se podría llegar a pensar que en un país donde faltan tantos productos y recursos, la flexibilidad para importarlos –de manera personal– debe caracterizar al proceso aduanal; pero no es así. Más bien vivimos el otro extremo, con un estricto “Listado de valoración interno” que obliga a repagar el contenido de las valijas, ya incluyan estas un jabón, una lata de sardinas o una laptop. Todo se complica cuando al ilusionado visitante se le ocurre traer un electrodoméstico o una cámara digital para sus parientes. Si quiere entrar estos implementos de la modernidad deberá sacar de su bolsillo una cantidad que va desde los 10 a los 80 pesos convertibles. Lo cual viene a ser como un rescate que se les da a los “secuestradores” de lo ajeno, para que el equipo pueda llegar a manos de sus destinatarios.
Como una industria del desvalijo, las aduanas cubanas engrosan cada día el número de lo confiscado, a la par que agregan a la caja contadora miles de dólares por concepto de impuestos. Sus grandes almacenes se han llenado de secadores de pelo, Play Station, hornillas eléctricas y computadoras que transportaban los viajeros. El destino de esas mercancías nunca se explica, pero todos sabemos que toman el camino verdeolivo de muchas tantas otras. La Isla parecería, si nos guiamos por las restricciones de entrada, a punto de hundirse por los kilogramos de la abundancia y la prosperidad. Pero todos sabemos que en realidad sus ciento once mil kilómetros cuadrados están a punto de irse a bolina, ante la levedad que le imponen la improductividad y las carencias.
Saturday, October 24, 2009
Encarcelan a cubanoamericanos que viajan a la Isla*
La Habana, Cuba. 10 de octubre de 2009.
Los viajes de visitas familiares de los cubanoamericanos en ocasiones terminan en el dramático encierro en las cárceles del país caribeño, donde los procesan sin el amparo de las debidas garantías judiciales y son sometidos a condiciones precarias de confinamiento.
Esa situación es la que atraviesa el joven Vilier Noveiro Guel, un cubano que hace unos años se acogió a la ciudadanía americana, y que el pasado mes de agosto dejó en los EE.UU a su esposa y tres niños menores de edad, para visitar por unos días a sus parientes en Cuba. De regreso, al final de su estancia, fue arrestado en el aeropuerto de la Habana, acusado del delito de actividad económica ilícita, en relación con el supuesto contrabando en el país de los códigos de usuario de la señal de DirecTV.
La Fiscalía cubana sostiene la acusación contra Noveiro Guel apelando al recurso jurídico de la convicción moral, o sea, no cuenta con evidencias documentales o peritales que demuestren la culpabilidad del acusado, y solo se basa en el testimonio incriminatorio de un testigo de cargo.
Hasta el momento el joven ciudadano americano se encuentra en la cárcel Valle Grande y, a pesar de la falta de pruebas o evidencias que lo involucren en el supuesto delito y de que todo este tiempo se ha declarado inocente, está sujeto a un proceso penal en el que se presume su culpabilidad y donde puede ser sancionado de 1 a 3 años de privación de libertad.
Similares circunstancias presenta Jesús Alexis Gómez Márquez, joven cubano residente en los EE. UU, que llegó al aeropuerto de la Habana el pasado 4 de julio, pagó los servicios VIP de protocolo para realizar sus trámites migratorios y fue víctima de una estafa protagonizada por esos empleados. Acto seguido denunció los hechos a las autoridades del aeropuerto, quienes le pidieron disculpas abochornados y prometieron que resolverían el lamentable incidente. Una semana después el joven regresó a EE.UU sin más contratiempos.
A principios del mes siguiente, el 5 de agosto, Jesús Alexis viajó a Cuba de urgencia mediante una visa humanitaria, por el repentino agravamiento de la salud de su mamá. En el aeropuerto de la Habana volvió a tener problemas, porque la empleada que atendió sus trámites migratorios recordó que él había denunciado la estafa semanas atrás. Automáticamente lo trató de modo irrespetuoso y le requisó sus pertenencias de manera extrema. Tal situación motivó que Jesús Alexis se quejara otra vez ante las autoridades aduaneras, a los que indignado les planteó su intención de denunciar lo sucedido a los medios de prensa internacionales.
Dos días después de su llegada a Cuba el joven Jesús Alexis recibió una llamada telefónica en casa de su familia, de parte de un señor llamado Comas que se identificó como supervisor de aduana y le pidió que se presentara en la oficina del aeropuerto para resarcirle los daños que sufrió. Paradójicamente al llegar a la oficina de la Aduana lo arrestó la seguridad del estado y fue acusado de cohecho, o sea, de ofrecer dádiva a funcionarios del aeropuerto.
Jesús Alexis Gómez se encuentra preso en la cárcel de Valle Grande en espera de juicio y enfrenta una sanción de 2 a 5 años de privación de libertad, aunque se declara inocente y su abogado confiesa que es una gran injusticia lo que cometen las autoridades cubanas en su contra.
Ambos jóvenes, tanto Vilier Noveiro Guel como Jesús Alexis Márquez Gómez, están recluidos en condiciones infrahumanas, en compañías sin la más elemental higiene, hacinados junto a delincuentes y criminales peligrosos, con una alimentación pésima y bajo trato cruel y degradante de los guardias.
Esta situación tiene lugar en momentos que la administración de Obama suavizó las restricciones a los viajes y remesas familiares de los cubanoamericanos, y cuando son más enérgicas las exigencias del gobierno cubano para que se permitan los viajes a la Isla de los ciudadanos americanos.
*He recibido varios correos electrónicos con esta noticia, de diferentes fuentes. Lo estoy copiando de un mensaje recibido de Cuban Canadian Foundation.
Wednesday, September 23, 2009
Dudas en la Aduana
Cuba Vibra tiene respuestas y consejos legales para algunas de las dudas más frecuentes de los viajeros retenidos en la Aduana de Cuba:
1. Para los viajeros que llegan a Cuba con paquetes y regalos personales, ¿es cierto que existe una lista de precios de impuesto conformada por la Aduana Nacional de Cuba? ¿En qué casos se emplea?
2. ¿Cuál es el precio establecido para la importación de diferentes artículos electrodomésticos?
3. ¿Qué precio se establece para la importación de equipos de computación no comerciales?
4. ¿Cuánto cuesta entrar al país motores y piezas de reemplazo para electrodomésticos?
5. ¿Está permitida la importación de partes y accesorios para vehículos motores?
6. ¿Cuales y a qué precio son los productos fotográficos que pueden ser importados a Cuba por viajeros o visitantes?
Friday, June 12, 2009
Cándido Fabré sobre los abusos en la aduana del aeropuerto de Holguín.
En la denuncia de Fabré a los abusos de la aduana, la certeza del cantante de que muy pocos de los que están en el público han “viajado” y la aclaración de que lo que vale es salir, pero regresar, no parecen caer en ninguna contradicción.
Lo mismo, para El apagón, donde Fabré, después de enumerar todo lo que se echa a perder y se rompe a causa de los apagones, ruega que le corten la luz al que se la cortó a él, pero luego aclara que “él es de Fidel” y que le gusta ver la Mesa Redonda. “Y si me tumbas la corriente / por eso no me incomodo / no se preocupe, mi gente / que más tarde habrá de todo”.
¿Dificultad para relacionar las cosas? ¿Fe? ¿Retórica preventiva?, ¿O todo eso a la vez?
El concierto fue en el fin de año de 2007. Año y medio después, y con las nuevas restricciones alimenticias y energéticas, ese idílico “más tarde” con “de todo” de Fabré confirma sus reales dimensiones de nunca. Lo bueno para el compositor es que, al menos, el tema de los apagones ya lo tiene adelantado.