Monday, November 8, 2010

Volver, volver, ¿volver?

Una amiga regresa a La Habana. Dice que ya lo necesita, y yo me quedo pensando en lo que escribió Eduardo del Llano después de su viaje a Chile, y me preocupo por lo que se le viene encima, todo lo que dejé atrás hace dieciséis años.

Vuelve a mí la eterna pregunta sobre qué estaría haciendo en la isla de haberme quedado. Mi amiga dice que se hace lo que se puede. Pienso qué estaría haciendo yo si no me hubiese subido a un barco y atravesado el Estrecho de la Florida. Tal vez estaría trabajando por trece dólares al mes. A lo mejor escribiría un blog (o este mismo). Quién sabe si me hubiese convertido en opositora y estuviera en la cárcel, como temía mi abuela. Tal vez me hubiese marchado de todos modos, a otro país.

Mi amiga me ha preguntado si extraño la ciudad. La verdad, no. Aunque a veces sueño que salgo del trabajo y cuando empiezo a conducir, mi auto atraviesa calles habaneras para llegar a mi casa en Miami; un trayecto que a cada rato me lleva por el Malecón al atardecer. Por suerte, quedaron atrás las pesadillas en las que iba de visita a mi país y luego no me dejaban salir; algo que creo tiene que ver con la decisión de no volver. ¿Sigue siendo Cuba mi país? ¿Cómo saberlo? ¿Alguna vez fue mío? ¿Volveré?

No por ahora. No pidiendo permiso para entrar. No si tengo que sentir otra vez que tengo que tener cuidado con lo que digo. No si tengo que subirme al avión con el corazón en la boca pensando si me dejarán pasar lo que llevo en el equipaje, o cuánto me harían pagar por ello en el aeropuerto.

Y es que nada ha cambiado. Sólo que el gobierno explota cada vez más a sus ciudadanos, amén de la falta de libertades y la represión, que permanecen intactas.

Ayer, mientras mi amiga y yo devorábamos un Cold Stone con doble cargo de conciencia, me dio por preguntarle si también permanecía intacto el menú de Coppelia. Y si, en 23 y L siguen vendiendo sólo jimaguas y ensaladas, como cuando me fui en el 94. Cuando nos despedimos me puse a recordar las colas interminables para devorar una ensalada de vainilla, y a muchísima gente linda que conocí en aquellas horas de espera y se convirtieron en amigos para toda la vida, ahora dispersos por el mundo. Me gustaría encontrarlos otra vez. No sé dónde, si en París, como nos jurábamos en las fiestas interminables por allá por "The Texas’ Corner", o en La Habana, como predice Boris.

Por ahora, le escribo a mi amiga a ver que tal le fue con la aduana cubana; y le deseo a ella y a todos los que quedan por allá una Cuba diferente.

Foto de Guerry Vandermaesen, tomada de Flickr.

9 comments:

googlebox said...

Te la comiste con este post! A mi me pasa lo mismo. Ya se me quitaron las pesadillas, y a decir verdad no se si extranho. No creo. Pero la unica forma de saberlo es regresando y por el momento.... ni pensarlo. Regresar con barreras no es regresar.

edcuba said...

Por ahora, le escribo a mi amiga a ver qué tal le va (...) sin aduanas cubanas; y le deseo (...) que siga escribiendo estas cosas que me llenan; que me llenan porque claro, como a ella, a mi también me tocan.
A pesar de que yo, en cambio, me obligo a seguir extrañando porque allá más que aduanas tengo madre; igual comparto el sentimiento de mi amiga. ¡Si hasta creo que es el mismo que el mio! Porque aunque vuelvo y vuelva otras mil veces, ya no es lo mismo...
No puede ser lo mismo porque llego a la aduana y llegan a mi otra vez las eternas preguntas sobre qué estaría haciendo en la isla de haberme quedado (...) ¿Sigue siendo Cuba mi país? ¿Cómo saberlo? ¿Alguna vez fue mío? (...) Y como no encuentro respuestas ni quiero encontrarlas, solo deseo (como mi amiga) a todos los que quedan por allá una Cuba diferente.

_Magne, que genial te ha quedado! Muchas felicidades! Me llegó en serio. Y perdona por haber hecho con tus letras lo mio, pero es que no encuentro otra manera para demostrarte cuánto me ha gustado.

Cero Circunloquios blog de Ley y Niurki said...

Vero me has hecho llorar.... como dicen por allá arriba, te la comiste!! Siento lo mismo que tu... Un beso..

No vuelvo; pero deseo mucho volver!

Niurki

Evidencias said...

Que bueno que les gustó.

Googlebox, tu sigue paseando el mundo como acostumbras.

Edcuba. No sé quien eres pero me imagino a dónde vas ;-)

Niurkin, no hay que llorar, que ya sabes lo que dice la mejor de las negras o Isaac Delgado.

pantalla plana said...

Muy bueno. El tema de las pesadillas es algo para analizar porque a mi y a muchos cubanos padesemos de esas pesadillas. al menos a mi no se me han quitado todavia. saludos evidencias muy bueno el post.

Evidencias said...

Gracias Ariel. Y a las pesadillas, que se vayan!

Anonymous said...

Nunca he llegado a entender la nostalgia y la añoranza por un lugar tan horrible donde tantos la pasamos tan mal. Con lo grande y bello que es el mundo... inabarcable. Siempre me ha parecido demasiado aldeana esa tendencia del cubano a añorar el puntico en el mapa. Será que la gente no viaja lo suficiente? Ver el mundo no te da la medida de que todos los mares son tuyos y de que lo fascinante es lo que está por descubrir? Hoy mismo alguien se sorprendió de que yo no comienra congrí...!!!! Lo tengo más que comido. En cambio, no los sabores, las combinaciones y las texturas de la India o de Turquía! No entiendo por qué tantos no rompen nunca el cascarón. Tampoco es que quiera entenderlo o me preocupe, y cada uno hace de su cuba un tambor, pero a mi me maravilla alguna gente...

Evidencias said...

Anónimo, si, cada uno a lo suyo. Yo como de todo, incluyendo comida cubana, que la verdad es lo que menos comemos en casa, y mira que me queda rico el congrí...
Haces bien en aprovechar y andar el mundo. Al menos en mi caso, ya bastante me tocó de encierro y aprovecho cada vez que puedo para conocer otros sitios.

lamantas said...

Excelente confesion querida Veronica! Me gusto muchisimo. Saludos.